lunes, 4 de febrero de 2013

Reflexiones sobre un juego...


Es difícil empezar, pero lo importante es hacerlo. Eso significa que existe una intención, aunque muchas veces con eso solo no alcance.
El camino se pone duro, se hace complicado. Algunos dicen que la adversidad nos hace más fuertes, nos ensancha la espalda para poder soportar con mayor hidalguía el porvenir.
Se dice también por ahí, que Dios no nos da más de lo que podemos soportar y le rogamos que siendo así, no confíe mucho en ello.
Sin embargo, casi se podría afirmar que quienes carecemos de confianza somos nosotros mismos. Nos derrotamos sin siquiera haber intentado. Crecemos en varios aspectos, pero al mismo tiempo aumentan nuestros temores que se prenden en nuestra piel como una garrapata imbatible.
Ya no somos niños, pero aún le tememos a la oscuridad. Contamos con la seguridad y la firmeza suficiente a casa paso importante que damos,  pero en el caminar cotidiano tropezamos una y otra vez con aquella piedra. Parece un juego de esos en los que cuando nos equivocamos tenemos que volver a empezar.
Debemos ser conscientes de que no vamos a ser derrotados y es preciso que tengamos la certeza de que aún en la adversidad hay algo que estamos ganando.
Ahora veo que la ficha está en mi casillero, creo que es mi turno, me toca avanzar...


Luli * Galeano.-

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Pensándote...

Me pregunto si pensará en mí, porque yo la recuerdo a cada momento. 
Al preguntarme si me recuerda se sitúa más fuerte aún en mi memoria.
La indecisión me invade de manera constante. No encuentro la manera de actuar.
Existen momentos en que creo conveniente decirlo, pero luego me arrepiento.
Resulta que siento temor, miedo a perderla cuando siquiera ella es mía.
Me desvelo. Su imagen no deja de perseguirme. La pienso. La imagino conmigo. 
El tiempo, el espacio, me paralizan, se detienen y me alejan.
Se acerca, camina a mi lado, me acaricia, me besa, cada sensación que provoca dura lo que duran mis suspiros por tenerla.
Porque cada instante a su lado es poco, porque abro los ojos y otra vez estoy allí, pensando en ella.

Lu* Galeano.-


jueves, 20 de septiembre de 2012

Instrucciones para detenerme en vos...


Para detener el tiempo en un instante resulta preciso concentrarse en un recuerdo en particular. Definitivamente el repaso de los segundos transcurridos en ese momento debe ser casi constante, de manera que los detalles no se dispersen.
Si se insiste en cerrar los ojos, la memoria juega un poco más a nuestro favor, pero es un tanto complicado transitar la vida sin mirar por dónde se va.
Los aromas suelen ser disparadores casi indescriptibles, solo pueden volver si algo muy particular los despierta una vez más. Así, se pueden sentir tan frescos como la primera vez.
Y si acaso intentamos rememorar cada sonido, perpetuar cada palabra dicha, el tono dulce, el dejo suave de la voz, convendría entonces repasar cada expresión .
El soñar trascendería las barreras de las sensaciones, porque es allí donde nos es permitido ser libres, donde somos en nuestra máxima expresión, sin censuras, sin tiempo, sin lugar. Allí todo podría volver a suceder, una vez más, mil veces más.
Pero para poder detenerme en un instante, para oír cada palabra, para sentir cada caricia, para no olvidar tus besos, tu piel, para soñarte en mi mundo, creo sería imprescindible volver a vos.

Lu* Galeano.-


lunes, 10 de septiembre de 2012

Páginas en blanco...

Estas son las páginas en blanco que aguardan, esperan encontrarse con un puñado de letras que transformado en palabras transmita sentimientos, emociones, sensaciones. Y es que siempre resulta gratificante descansar en el papel, uno se siente más liviano.
Tantas ideas que vienen y van en un cuartito de dos por dos, que se golpean contra las paredes, revotan, vuelven, se caen, se apuntalan. Y sin embargo al volcarlas en una hoja de papel, con cada trazo, se van alineando, forman fila para hacer del plan de evacuación un éxito. Pretendiendo salir a tiempo antes, claro, de que se genere el incendio.

Lu* Galeano.-

lunes, 3 de septiembre de 2012

De recuerdos...


Podré vivir de tu recuerdo?
El mismo que cada noche me desvela.
Aquel que me encuentra entre sueños.
Ese  que me permite tenerte a cada instante con solo pensarte.
Podré vivir sin tu recuerdo?
Porque recordarte me devuelve cada beso.
Pensar en vos me remite al aroma de tu piel.
Tu recuerdo me sonríe, me acaricia, me abraza.

Lu * Galeano.-


lunes, 11 de junio de 2012

Marchita...

Aquella persona por la cual su corazón volvió a latir, es la misma que luego le marchitó el alma. Empapado de injusticia y egoísmo, se escudó tras la distancia y se marchó. Se fue y la dejó sin palabras, le arrebató cada letra, soltándole puñados de lágrimas.
Ella no hacía más que recordarlo en cada caricia, en cada abrazo, en cada despertar. Buscaba un porqué, al menos uno que le permitiera comprender, pero solo veía una valija repleta de incertidumbre.
Se esforzó para borrarlo de su memoria, se obligó a apagar cada recuerdo que se encendía constantemente a cada segundo. Y es que había sido feliz, por un momento lo fue. Pero no fue más que eso, un instante y un final.
Continuó, se paró, con firmeza volvió a encontrar su camino. Lo olvidó, aunque por momentos esa pregunta volvía a su mente, pero de un sacudón la borraba de su cabeza.
No creyó que volvería a saber de él, hasta que lo leyó, esas palabras que alguna vez le dijo volvieron a aparecer, pero ya no despertaron su corazón. La decepción a flor de piel, esa imagen viéndolo partir, le recordaron el segundo exacto en que su alma se marchitaba otra vez.
Lu* Galeano.-

jueves, 7 de junio de 2012

Tu mente en ella...

Te sentás como paralizado porque tu cuerpo está ahí, pero tu mente piensa en ella.
Salís a caminar entre tanta gente, caminás, pero pensás en ella.
Cruzás solitario la calle hasta sin mirar, porque tu cabeza, tus pensamientos le pertenecen.
Viajás, apoyás tu cabeza contra la ventana, parece que mirás un punto fijo, como si intentaras encontrar algo, pero la buscas solo a ella.
Sonreís, de repente sonreís y sabés porque, es porque la recordás, a cada instante te acordás de ella.
Tu mirada se pierde, tus ojos brillan, sos vos en tu máximo esplendor, y es que ella te da vida, sin quererlo te deja ser ese que sos.
Si supieras que ahí en donde la imaginás, ella también está.
Está porque te piensa, porque te mira, te sonríe, te imagina, te siente… en cada momento.

Lu* Galeano.-